
Se me perdona todo por ser el primer reportaje!
Reporñera Mit!
Sigilosamente voltea hacia ambos lados de la calle Génova en Zona Rosa, Juan Pérez está a punto de entrar y su pudor no podría permitirle ser visto por alguien, mucho menos si es conocido. En cuanto se torna menos concurrida la calle, rápidamente accede a esa tienda que lo aguarda con sus paredes rosas, diferentes aromas, música electrónica que hace entrar en ambiente a cualquiera y por supuesto una gran variedad de artículos, juguetes, películas, aceites, vibradores, lencería y hasta disfraces que harían de su vida sexual algo más placentero.
El número de sex shops va en aumento. Actualmente la Ciudad de México cuenta con el mayor número de tiendas en todo el país especializadas en “juguetes para adultos”. Sin embargo que cada vez haya más tiendas de este tipo no garantiza que más personas asistan a comprar algún producto que beneficie su vida sexual.
Se ha llegado a asociar el uso de juguetes sexuales con prácticas demoniacas, todavía existe la creencia de que estos juguetes son para personas con tendencias lascivas, propio de mentes perturbadas adictas al sexo. La moral de la sociedad mexicana aun no permite por completo explotar la sexualidad al máximo adquiriendo algún juguete sexual.
Rocío Paniagua Hernández reconocida sexóloga de la FES, Facultad de Estudios Superiores, campus Zaragoza de la UNAM afirma que una de las principales razones por las que los mexicanos no se atreven a preguntar sobre su sexualidad es porque tiene miedo a como pueda reaccionar la gente, temen ser “señalados” como unos perversos¨.
Con base en la Primera Encuesta Nacional de Sexo realizada por Consulta Mitofsky en el 2004, 1 de cada 10 mexicanos, es decir tan sólo el 9% dice haber utilizado algún juguete sexual. “Los mexicanos solo visitan las sex shop por morbo, aquellos que se atreven a comprar algo es mas porque alguien se lo recomendó o porque al ver una película pornográfica observó que en ella se utilizan este tipo de productos y por ello intenta imitar lo que ve para saber si con esos productos puede llegar a la culminación de un orgasmo¨, comentó la sexóloga respecto al bajo índice de personas que utilizan algún artículo sexual.
La persistencia de ciertos valores en la mentalidad del mexicano respecto al sexo, han impedido ver la otra cara de la moneda; los juguetes sexuales suelen ser indicativos médicos de “salud sexual” o como nuevas alternativas a las relaciones sexuales más típicas. Un juguete sexual no tiene por qué entenderse como un sustituto, sino como un complemento, formando parte de una sexualidad completamente sana ya sea individual o en pareja.
Resultados de la Primera Encuesta Nacional de Sexo revelan lo reprimida que continua la sociedad para tratar un tema tabú como el sexo, pues algunas de las prácticas asociadas al sexo que se preguntaron fueron después aplicadas para medir su carácter de “normal” o “anormal” en opinión de los mexicanos y se encontró que el 29% acepta como “normal” el uso de juguetes sexuales, 19 puntos porcentuales más que los que aceptan haberlos usado.
En cuanto al sexo se refiere, aspectos culturales como la educación o la religión tienen un gran peso para los mexicanos: “La religión es un gran impedimento por el cual las personas piensan que no deben sentir placer, tiene ese temor de que al morir, su Dios los va a castigar, también porque desde la infancia los padres no les dan una educación adecuada referente a su sexualidad reprimen a sus hijos cuando estos se auto exploran”. Comenta la sexóloga, quien recomienda hablar con los niños desde pequeños. “Como padres tenemos que decirles que no es malo auto explorarse.
Cuando los pequeños lo hacen en público a quienes les molesta es a los padres pues el pequeño no siente que esté haciendo algo indebido en cambio si solo decimos “deja de tocarte” sin explicarles el porqué tendrá repercusión cuando el niño hay crecido pues no sabrá que partes de su cuerpo le resultan más placenteras”.
Cabe mencionar que los complementos sexuales existen desde hace unos 2.500 años. Los usaban los antiguos griegos, egipcios y romanos que hacían figuras de cera que imitaban el falo. Las solteras de Grecia antigua usaban los “olisbos”, especies de penes de madera que lubricaban con aceite de oliva. Por otra parte, antiguos manuscritos chinos muestran cómo los hombres se ataban una seda en la base del pene, para mantener la erección, la misma función que hoy cumplen los tan comunes y vendidos aros o anillos.
Desafortunadamente para Juan Pérez, hoy al igual que hace un mes, pesó más su “moral” y el “qué dirán” que sus ganas de comprar ese masturbador que tanto anhela. Tal vez en la próxima visita a la sex shop se atreva a comprarlo. Hoy por lo menos dio un gran paso…
Logró entrar.
El número de sex shops va en aumento. Actualmente la Ciudad de México cuenta con el mayor número de tiendas en todo el país especializadas en “juguetes para adultos”. Sin embargo que cada vez haya más tiendas de este tipo no garantiza que más personas asistan a comprar algún producto que beneficie su vida sexual.
Se ha llegado a asociar el uso de juguetes sexuales con prácticas demoniacas, todavía existe la creencia de que estos juguetes son para personas con tendencias lascivas, propio de mentes perturbadas adictas al sexo. La moral de la sociedad mexicana aun no permite por completo explotar la sexualidad al máximo adquiriendo algún juguete sexual.
Rocío Paniagua Hernández reconocida sexóloga de la FES, Facultad de Estudios Superiores, campus Zaragoza de la UNAM afirma que una de las principales razones por las que los mexicanos no se atreven a preguntar sobre su sexualidad es porque tiene miedo a como pueda reaccionar la gente, temen ser “señalados” como unos perversos¨.
Con base en la Primera Encuesta Nacional de Sexo realizada por Consulta Mitofsky en el 2004, 1 de cada 10 mexicanos, es decir tan sólo el 9% dice haber utilizado algún juguete sexual. “Los mexicanos solo visitan las sex shop por morbo, aquellos que se atreven a comprar algo es mas porque alguien se lo recomendó o porque al ver una película pornográfica observó que en ella se utilizan este tipo de productos y por ello intenta imitar lo que ve para saber si con esos productos puede llegar a la culminación de un orgasmo¨, comentó la sexóloga respecto al bajo índice de personas que utilizan algún artículo sexual.
La persistencia de ciertos valores en la mentalidad del mexicano respecto al sexo, han impedido ver la otra cara de la moneda; los juguetes sexuales suelen ser indicativos médicos de “salud sexual” o como nuevas alternativas a las relaciones sexuales más típicas. Un juguete sexual no tiene por qué entenderse como un sustituto, sino como un complemento, formando parte de una sexualidad completamente sana ya sea individual o en pareja.
Resultados de la Primera Encuesta Nacional de Sexo revelan lo reprimida que continua la sociedad para tratar un tema tabú como el sexo, pues algunas de las prácticas asociadas al sexo que se preguntaron fueron después aplicadas para medir su carácter de “normal” o “anormal” en opinión de los mexicanos y se encontró que el 29% acepta como “normal” el uso de juguetes sexuales, 19 puntos porcentuales más que los que aceptan haberlos usado.
En cuanto al sexo se refiere, aspectos culturales como la educación o la religión tienen un gran peso para los mexicanos: “La religión es un gran impedimento por el cual las personas piensan que no deben sentir placer, tiene ese temor de que al morir, su Dios los va a castigar, también porque desde la infancia los padres no les dan una educación adecuada referente a su sexualidad reprimen a sus hijos cuando estos se auto exploran”. Comenta la sexóloga, quien recomienda hablar con los niños desde pequeños. “Como padres tenemos que decirles que no es malo auto explorarse.
Cuando los pequeños lo hacen en público a quienes les molesta es a los padres pues el pequeño no siente que esté haciendo algo indebido en cambio si solo decimos “deja de tocarte” sin explicarles el porqué tendrá repercusión cuando el niño hay crecido pues no sabrá que partes de su cuerpo le resultan más placenteras”.
Cabe mencionar que los complementos sexuales existen desde hace unos 2.500 años. Los usaban los antiguos griegos, egipcios y romanos que hacían figuras de cera que imitaban el falo. Las solteras de Grecia antigua usaban los “olisbos”, especies de penes de madera que lubricaban con aceite de oliva. Por otra parte, antiguos manuscritos chinos muestran cómo los hombres se ataban una seda en la base del pene, para mantener la erección, la misma función que hoy cumplen los tan comunes y vendidos aros o anillos.
Desafortunadamente para Juan Pérez, hoy al igual que hace un mes, pesó más su “moral” y el “qué dirán” que sus ganas de comprar ese masturbador que tanto anhela. Tal vez en la próxima visita a la sex shop se atreva a comprarlo. Hoy por lo menos dio un gran paso…
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