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lunes, 5 de abril de 2010

Alguien usurpó mi baño

Va para ti It !!

Tenozh aquí tienes la que tanto querías que te dedicara... Disfrútala!


Las ocho con treinta, la cama que pide quedarme los cinco minutos de ley adicionales y la conciencia que me recuerda las múltiples actividades que hoy me esperan. En definitiva elijo los cinco minutos que acabaron siendo un cuarto de hora; las tareas aún pueden esperar, al cabo es miércoles, de esos días en los que, todavía no sé porqué, no hay clases en la facultad.


Emprendí la carrera al baño, como parte de mi rutina. Sin embargo, esta carrera no fue igual a todas, pues alguien había llegado a la meta antes que yo; me sorprendí de verla ahí sentada. Por un lado sentí alegría de saber que probablemente se le olvidó ir a trabajar; por otro lado, la odié pues mi necesidad fisiológica pedía a gritos que se quitara.

Ya pasaban de las diez de las mañana y mientras desayunábamos ricas calabazas hechas por nuestra madre, intentamos planear todo nuestro día: acompañarla a cobrar su quincena, aprovechar para ir a comprar compulsivamente al súper, cosas que no necesitábamos, alquilar un videojuego. En fin, el plan fue estar juntas todo el día como en los viejos tiempos.

No puedo creer que hayan dado las cinco de la tarde tan pronto, ya se me había olvidado que el tiempo a su lado se va con demasiada prisa. Sentadas después de un arduo combate de videojuegos, nos dispusimos a comer toda la chatarra que compramos. Entre las compras innecesarias que hicimos, venían tintes para el cabello. Ya eran las siete de la noche y ella segura de sí misma me pidió que le pintara el cabello, pasadas de las siete y media, ella pintaba el mío pero yo a diferencia de ella, me sentía insegura. Nueve de la noche y las dos recién bañadas, charlábamos mientras yo preparaba café.

Tristemente ahora recuerdo aquellas tareas por las que me levanté tan temprano, tareas que casi olvido hacer por pasar mi día entero junto a ella. Son las once de la noche, me encuentro escribiendo la crónica de mi día, un día junto a mi hermana, pensé que sería un día normal, y aparentemente lo fue, solo que hoy estuvo conmigo. Aún no sé por qué no fue a trabajar pero me alegra de que así haya sido. Faltan quince minutos para que sea medianoche, estoy a punto de terminar esta crónica y siento nostalgia de saber que probablemente mañana no la encuentre usurpando mi lugar en el baño, como lo hizo hoy. Definitivamente ella es una usurpadora de mi baño, tiempo y corazón.