Por qué negar que estoy enamorada... en ese estado de enamoramiento, en ocasiones uno hace cosas que no logra comprender con exactitud. Lo que estás a punto de leer es de esas cosas que no se comprenden fácilmente. Salió una madrugada mientras mi mente y yo viajábamos al pasado; es una pequeña parte de una gran historia... probablemente haya más capítulos : )
¿Alguna vez has vendido un beso?
Todo comenzó así: vendiéndole un beso a un conocido desconocido, con el que compartía mis clases en mi último año de preparatoria, por la sorprendente cantidad de diez pesos. Quien iba a pensar que dos años más tarde ese conocido desconocido estuviera despojando de mi boca no sólo un beso comprado, sino hasta un “te amo”.
En realidad no hay mucho que narrar, sólo lo que por método empírico y por sabios consejos de las delicadas y tiernas abuelas, todos sabemos: “la vida da muchas vueltas y con frecuencia giros inesperados”.
Para mí, él era de esos chicos aparentemente normales, de esos que únicamente basta con saludarlos y nunca es necesaria una charla con más de cinco minutos de duración. Tan normal, tan común que apenas lo recuerdo. No intento llegar a lo despectivo, mi intención es reiterar en que la vida da giros inesperados: del chico común al chico que hoy amo.
De haber puesto más atención lo habría encontrado desde hace tiempo. Para mí, aquel beso convertido en mercancía (¿Quién demonios, convierte un beso en mercancía? Sí, ya sé quienes… yo no soy de esas que quede claro) no significó más que la obtención de unas cuantas monedas que me ayudaran a solventar los gastos de uno de mis mejores festivales de rock.
Ahora bien, me detendré a revelar algunas coincidencias e ironías que nos ha puesto la vida dentro de esos giros inesperados: él, tenía novia cuando aceptó comprar mi producto; su aun novia y yo, compartimos la misma secundaria (recuerdo, que como muchos otros, tampoco tengo muy nítido). Poco tiempo después por culpa de uno de los mejores amigos de aquel chico común, se enteró su novia del beso comprado. Por cierto, ese “amigo chismoso” es hoy nuestro mejor amigo, cómplice y compañero de clases. Los tres estudiamos en la misma facultad… En fin, muchas ironías del pasado que no pueden ser sometidas a algún razonamiento lógico en el presente.
En aquel tiempo no me importó el beso vendido, mucho menos le di algún significado (Tengo curiosidad por saber si para él significó algo ese beso comprado), hace cinco meses que cada beso significa algo diferente y de suma importancia para mi, cabe mencionar que afortunadamente ya no se los vendo, ahora es un placer poder tocar sus labios con los míos y aquel compañero de clases tan normal y común, hoy tiene un nombre y su nombre una gran importancia en mi pequeña vida, él se llama José Pablo Godínez Cárdenas y tengo que aceptar que hoy lo amo.
Inesperados giros da la vida ¿no?
Moraleja: Nunca vendas un beso a aquel compañero de clases que tachas de común y normal… podrías terminar amándolo.
Por último. Casi se me olvidaba mencionar el nombre del amigo chismoso: Gerson Jahir Acosta Ángeles, el cual hoy funge como parte indiscutiblemente importante en nuestra relación. Más adelante tendrá su propio capitulo, donde muestro como pasó de amigo chismoso a nuestro mejor amigo.
6 comentarios:
Interesante, estuve leyendo un rato...
Hola DINOBAT que bueno que te haya parecido interesante! Saludos
Que raro a mi me paso casi lo mismo con mi novia y ahora la amo como nunca lo habia hecho
un saludo que todo siga saliendo bien
Juan! : ) que cosas! historias similares!... en fin!! Saludos
Ahhh yo igual amo a mi novio!
Seguro te ama
Nos vemos
Tu crees? : )
Publicar un comentario